lunes, 19 de mayo de 2014

SIMBOLOGÍA EN BODAS DE SANGRE. FEDERICO GARCÍA LORCA.

Gran parte de la producción de Lorca se caracteriza por la aparición de una gran multitud de símbolos, debido a su gusto por los elementos tradicionales. Se refieren frecuentemente a la muerte, aunque dependiendo del contexto pueden variar.

En “Bodas de Sangre”, los símbolos más destacados son la luna, el agua, el caballo y el cuchillo.

La luna, además de referirse a la muerte, se nos presenta como el erotismo, la fecundidad, la esterilidad, la belleza, el principio femenino frente al sol, receptora de la vida… En “Bodas de sangre” representa el ciclo de la vida, y aparece, incluso, como un propio personaje. La vemos reflejada en los siguientes versos:

“Cisne redondo en el río,
ojo de las catedrales,
alba fingida en las hojas
soy; ¡no podrán escaparse!
¿Quién se oculta? ¿Quién solloza
por la maleza del valle?
La luna deja un cuchillo abandonado en el aire,
que siendo acecho de plomo
quiere ser dolor de sangre.
¡Dejadme entrar! ¡Vengo helada
por paredes y cristales!
¡Abrid tejados y pechos
donde pueda calentarme!”


El cuchillo, probablemente, sea el símbolo más representativo de la obra (incluso aparece nombrado por la luna, como vemos en el extracto anterior).  Su valor dominante es la muerte y este instrumento conduce siempre a la tragedia. Lo vemos reflejado al principio de la obra, en los siguientes versos:

“MADRE: Hijo, el almuerzo.
NOVIO: Déjelo. Comeré uvas. Deme la navaja.
MADRE: ¿Para qué?
NOVIO: (Riendo) Para cortarlas.
MADRE: (Entre dientes y buscándola.) La navaja,
la navaja…Malditas sean todas y el bribón que las inventó."

Como podemos ver, la navaja provoca en la MADRE cierto temor y odio, puesto que, más adelante, este instrumento dará muerte a su marido y a su hijo mayor.

“MADRE: Aquí. Aquí quiero estar. Y tranquila. Ya todos están muertos. A medianoche dormiré, dormiré sin que ya me aterren la escopeta o el cuchillo…”

El caballo aparece como símbolo de la muerte, aunque también representa la vida y el erotismo masculino. En la obra, aparece en numerosas ocasiones, asociado siempre a Leonardo, ya que le sirve como transporte en su huida con la Novia.

Podemos contemplar este símbolo en los siguientes versos:

“SUEGRA: Nana, niño, nana
del caballo grande
que no quiso el agua.
El agua era negra
dentro de las ramas.
Cuando llega al puente
se detiene y canta.
¿Quién dirá, mi niño,
lo que tiene el agua
con su larga cola
por su verde sala?”



Por último el agua como símbolo de vitalidad cuando fluye y de muerte cuando se estanca.
“La sangre corría

más fuerte que el agua”.


JORNADA V. SATANISMO DE DON ÁLVARO.

La jornada quinta está representada en el convento de los Ángeles y sus alrededores y es la jornada en la que se desvela el final de la historia. Don Álvaro se retira a este convento (como hizo Leonor) para alejarse de todos los problemas del pasado y se esconde bajo la identidad de “Padre Rafael”. Es descubierto por Don Alfonso, el otro hermano de Leonor, quien le pide una compensación por todo el daño que ha causado a su familia.

“Basta, que está dicho todo.
De mi hermano y de mi padre
me está pidiendo venganza
en altas voces la sangre”.

Uno de sus elementos más importantes que la constituye es el que el propio título indica: el satanismo. Lo diabólico y lo infernal está muy presente en los personajes, puesto que todos los males se atribuyen al diablo y al infierno. Este rasgo satánico lo podemos ver a lo largo de la jornada en intervenciones como la del HERMANO MELITÓN, cuando ve que todos se marchan y Don Álvaro le responde que va al infierno:

“¡Al infierno!...¡Buen viaje!
También que era del infierno,
dijo, para mi gobierno,
aquel nuevo personaje”.



Ligado a este satanismo encontramos personajes violentos y abruptos como Don Alfonso, que parece el propio diablo encarnado y se muestra con tales rasgos cuando entra en el convento y conversa con Don Álvaro:

“¿Dejaros?...¿Quién?¿Yo dejaros
sin ver vuestra sangre impura
vestida por esta espada
que arde en mi mano desnuda?
Pues esta celda, el desierto,
ese sayo, esa capucha,
ni a un vil hipócrita guardan
ni a un cobarde infame escudan”.

Casi al final de la conversación, DON ÁLVARO alude a DON ALFONSO, identificándolo ya prácticamente como un demonio, con estas palabras:

“Hombre, fantasma o demonio
que ha tomado humana carne
para hundirme en los infiernos,
para perderme…¿qué sabes?...”

Ya cuando el HERMANO MELITÓN acude en busca de Don Álvaro para avisarle de que tiene visita, le advierte con estas palabras:

“Padre, aquí os busca un matón”

Podemos ver otro símbolo satánico en la unión de palabras como “heces” y “cáliz”, en versos pronunciados por DON ÁLVARO:

“Ahora tienes que escucharme,
que has de apurar, ¡vive el cielo!,
hasta las heces el cáliz”.

Por último, la escena termina con el suicidio de Don Álvaro tras la muerte de Don Alfonso y Doña Leonor. La imagen más satánica de todas, a mi parecer, es esta del final, cuando Don Álvaro se tira por un acantilado (asociado al infierno):

“¡Infierno, abre tu boca y trágame!¡Húndase
el cielo, perezca la raza humana; exterminio, destrucción…!

(Sube a lo más alto del monte y se precipita)”.


lunes, 12 de mayo de 2014

DON CARLOS AVERIGUA LA VERDADERA IDENTIDAD DE DON FADRIQUE (DON ÁLVARO)




Cuando Don Álvaro se encuentra agonizando tras la batalla en Italia, herido y casi a punto de morir, de repente escucha las menciones de “Santiago” y “Calatrava” en boca de Don Carlos, pero a la que teme especialmente es a la última. Al escuchar su nombre, comienza a temblar, lo que produce una sospecha en Don Carlos que lleva a que Don Álvaro le pida que coja de su bolsillo una llave y que abra la caja que se encuentra en su maleta y que queme los papeles sin abrirlos cuando este muera.

“Don Álvaro: Es esa. (Saca DON CARLOS la llave.)
Con ella abrid, yo os lo ruego,
a solas y sin testigos,
una caja que en el centro
hallaréis de mi maleta.
En ella, con sobre y sello,
un legajo hay de papeles;
custodiarlos con esmero,
y al momento que yo expire
los daréis, amigo, al fuego”

Don Carlos, lleno de sospecha e intriga, decide no hacer caso a lo que Don Álvaro le ha pedido y registra sus pertenencias, por lo que encuentra en la caja una foto de Doña Leonor, su hermana. En ese momento lo descubre todo y lo que desea es darle muerte él mismo a Don Álvaro, como modo de venganza.

“¡Cielos!...No…, no me engañé:
Esta es mi hermana Leonor…
¿Para qué prueba mayor?

Con la más clara encontré”. 


MONÓLOGO DE DON ÁLVARO JORNADA III. “DON ÁLVARO O LA FUERZA DEL SINO”

El espacio en el que se encuentra Don Álvaro cuando hace este monólogo es Italia, Veletri y sus alrededores. Con este soliloquio lo que pretende es transmitirnos la idea de que la percepción que tenga cada persona de la vida depende de las circunstancias en las que haya nacido. Para él, la vida es un sufrimiento y una carga, su vida se le hace eterna y no es capaz de ver en ella nada positivo, mientras que la persona que haya nacido en buenas condiciones, tendrá una vida plena llena de buenas experiencias, por lo que vivirá una vida corta y fugaz. En resumidas cuentas, Don Álvaro lo que pretende transmitir es que desde el momento en que nacemos, nuestro destino está escrito y no podemos cambiarlo. Podemos ver su sentimiento de desventura reflejado en estos versos, en los que se lamenta de haber nacido bajo tales circunstancias:

“¡Qué carga tan insufrible
es el ambiente vital
para el mezquino mortal
que nace en sino terrible!”

En estos versos, también podemos ver la idea de que el destino ya está escrito desde que nacemos y que, como ya he dicho al principio, para la persona que nazca en buenas circunstancias la vida será gozosa:

“Parece sí, que a medida
que es más dura y más amarga,
más extiende, más alarga
el destino nuestra vida.
si nos está concedida
solo para padecer,
y debe muy breve ser
la del feliz, como en pena
de que su objeto no llena,
¡terrible cosa es nacer!”

Posteriormente, Don Álvaro hace una reflexión sobre su pasado aludiendo a un solo día en el que se consideró dichoso:

“Si aquel día de placer
(que uno solo he disfrutado),
fortuna hubiese fijado,
¡cuán pronto muerte precoz
con su guadaña feroz
mi cuello hubiera segado!”

Y de la misma forma alude a la ciudad en la que lo fue (Sevilla) y que tanto le atormenta en el presente, ya que fue donde vivió su gran amor hacia Doña Leonor y cometió la tragedia de matar a su padre:

“¡¡Sevilla!! ¡¡Guadalquivir!!
¡Cuán atormentáis mi mente!...
¡Noche en que vi de repente


mis breves dichas huir!”


Bienvenido

Querido lector:


Soy Cristina, estudiante de Doble Grado en Estudios Franceses y Filología hispánica y he creado este blog para mi asignatura de "Los géneros de la literatura española: el teatro", con el fin de comentar los aspectos fundamentales de las obras de teatro y los autores más importantes de nuestra literatura. Muchas gracias y espero que sea de su agrado.